“En el planeta Tierra el hombre siempre supuso que era más inteligente que los
delfines porque había producido muchas cosas -la rueda, Nueva York, las guerras,
etcétera-, mientras que los delfines lo único que habían hecho consistía en juguetear en el
agua y divertirse. Pero a la inversa, los delfines siempre creyeron que eran mucho más
inteligentes que el hombre, precisamente por las mismas razones.”
(GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO)
La Guía del Autoestopista Galáctico es una sorprendente novela con un argumento difícil de explicar: hay un viajero interplanetario que recorre el universo para hacer una especie de Guía Michelín con consejos para turistas galácticos. Por el camino, el fin de algún mundo, un demasiado real presidente planetario, la respuesta al sentido de la vida, la importancia de llevar siempre encima una toalla y un premio de arquitectura -merecidísimo- para quien diseñó los fiordos noruegos en la tierra 1.0.
‘Guardé’ la frase porque es muy descriptiva del estilo sencillo, incluso inocente del libro. Y porque encaja mucho con la percepción equivocada que tenemos a veces de las cosas importantes (por ejemplo, a mí me pareció importantísimo este sábado).
No nos olvidemos que los delfines son considerados animales muy inteligentes…