Posteado por: diasdesur | 10 Septiembre , 2007

Manolo no es Manolo

Un pequeño drama cotidiano. Huyendo de la invasión del otro día, recalé en mi antiguo barrio y traté de revivir lo que podíamos llamar ‘experiencia Manolo’. No pudo ir peor.

Freiduría Manolo es un local que frecuenté toda la vida hasta extremos exagerados, porque me gustaba, era barato, lo tenía al lado de casa, íbamos desde críos y te lo hacían para llevar a casa. Ni el auge de la comida sana, que te hacía sentirte culpable mientras olías la grasa que invadía toda la calle, ni siquiera la cercanía de los dos kebaps que había en el barrio -y que te hacían sentir un poquitín cosmopolita-, consiguieron que dejara de ir un par de veces al mes.

Y eso que el sitio experimentó una leve reforma hace años que le quitó parte de su esencia en aras de la limpieza (polémica entre los parroquianos habituales)

Tras el fallecimiento hace un par de años del propietario, empezó a haber cambios en ‘Manolo’, como la supresión de las (jo que ricas, no sé donde hay otras igual) rabas. Ahora el local ha sido traspasado y lo llevan unos mejicanos, no sé si son familia entre sí.

El resultado es desolador: han desaparecido los jubilados que bebían blancos, los adolescentes que buscaban nutrientes a última hora de la noche, las parejas jóvenes con el DVD a cuestas en las tardes de los domingos, los padres que llevaban a sus hijos a tomar una hamburguesa como dios manda, los grupos de amigotes que quedaban para ver el partido, el matrimonio de mediana edad que aprovechaba para hacer algo especial esa semana…

Pero lo peor viene ahora, la carne ya no es la misma, es delgada, negra y aplastada. Y la atención es, digamos menos acostumbrada a trabajar bajo presión de gente hambrienta. Incluso han quitado el reportaje del periódico, enmarcado a la vista de todos, en el que se contaban las historias del bar.

Fue como reencontrarte con un antiguo amor de la infancia para descubrir que la tenías muy mitificada. Ya lo canta Ana Belén: “En Macondo comprendí que al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver” (Peces de ciudad).

La parte positiva es que sus clientes son latinos, pero bueno, eso es algo que ya pasaba antes, porque las hamburguesas de Manolo tenían un gran papel integrador, y de hecho la variedad era mayor.

Primero fue el self service Iberia Express (hoy el chino de la plaza de La Esperanza), luego La Mejillonera, y ahora esto. Se empeñan en robarme los locales de la infancia, porque no todos los recuerdos son juguetes y patios de colegio. Son sitios que frecuentamos al principio de vivir en aquel barrio, sobre todo cuando al principio las condiciones del piso no eran las mejores (cómo se parecen todos los principios)

Por lo menos conservan el cartel (trataré de robarlo si veo que el negocio fracasa y los nuevos dueños cometen el sacrilegio de querer quitarlo, ya que no pude llegar a rescatar otro icono de esos tiempos, el cisne del Palacio del Mueble, pérdido entre los escombros tras su derrumbe)


Respuestas

  1. Emocionante relato.

  2. Acabo de enterarme del fallecimiento del rey de la hamburguesa. Coincido contigo. El centro de Santander tenía pocos sitios singulares. El ‘donde Manolo’ y La Mejillonera han sido locales de culto. En Santander, ya no hay nada que dure toda la vida. Y los STV´s de apellido compuesto entre rejas. Esto es una conspiración del PRC para acabar con ellos.

  3. ¿Si empezamos a airear publicamente los vicios ocultos de los STVs qué vamos a dejar para el rumor???? ¿Estamos preparados para asumir que son como el resto de los mortales…? sin duda es culpa de Revilla y su falta de saber estar lo que mina las bases de nuestra convivencia provinciana… :P

  4. Diosss… bajar del Antiguo por la cuesta dando tumbos después de un buen kinito y meterte entre pecho y espalda un bocata de rabas… te daba gasolina para cualquier noche. Muy bueno.

  5. O la opción alternativa de tomarte el bocata a la vuelta, cuando eras pequeño, volvías más pronto y seguía abierto. Era el Red Bull de la época adolescente…


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