Hoy tuve dos o tres horas perdidas, tiempo suficiente para ir a casa si no fuera por mi parecido de estos días con el doctor House. Así que en lugar de recorrer el -para mí en estos momentos- inmenso Paseo Pereda, decidí perderme con pequeños paseos, con sus convenientes -necesarias para mis pies- paradas en escaparates. Disfruté del placer de ver cosas que no necesito y que no voy a comprar y me descubrí mirando juguetes con la excusa de mi sobrina.
Moviéndome como estaba en el radio del Ayuntamiento, no pude evitar subir a la Cafetería Teleférico. Mala suerte: el olor a plato combinado había atraído a clientes a mi sitio de siempre, desde donde veo la vida pasar por la Plaza del Ayuntamiento, en el trayecto de subida del teleférico.
Así que tuve que cambiar mi perspectiva hacia el camino de bajada del teleférico, la Cuesta del Hospital, donde la competencia ha llegado a los locutorios que se acumulan y se ven subsaharianos por la calle, inmigrantes en los viejos pisos y bloques en rehabilitación. (Me encanta que haya inmigrantes en Santander).
Un sólo cambio de eje, de perspectiva, y pasé de ver el escenario central de los grandes cambios (desde donde he cotilleado manifestaciones, desfiles, discursos o la primera boda gay) a ver algo diferente, los pequeños cambios importantes que pasan poco a poco. Esa búsqueda de otra forma de ver las cosas viene a ser, en su anarquía, Días de Sur.
Mientras, una lectura del periódico. Público, al que, como todas las novedades, tengo en período de prueba hasta que me forme una opinión, pero que, por lo menos, ya sé que es una buena fuente de noticias absurdas, paradójicas y curiosas. Las de hoy (no he encontrado los enlaces):
-Stallone duda entre Rambo y Edgar Allan Poe. Con El Cuervo o El pozo y el péndulo tampoco se sienten las piernas.
- A Tori Spelling la roban el protagonismo en un reality show, una de sus pocas oportunidades de ser protagonista de algo, los incendios de California. Tal vez si se hubiera grabado dentro de la casa en llamas…Condenada a segundísimo plano desde Beverly Hills por un padre que nunca quiso darla un papel protagonista, porque en el fondo, pensaba que Brenda es la hija que nunca tuvo.
De fondo, Un buen día, de Los Planetas, Cuando era más joven, de Sabina, y una b.s.o que no confesaré.
PD: A riesgo de ser pesado, diré que en la Plaza de la Esperanza, dos señoras hablaban en alemán sobre el edificio del Mercado y decían que era como uno de Hamburgo. ¿Os parece ni medio normal esta forma de perseguirme?