Posteado por: diasdesur | 14 Enero , 2008

La Policía de la Música

Si en Santander se ha creado el Cuerpo de Movilidad para temas de tráfico, y la Consejería de Medio Ambiente cuenta con la Patrulla Sostenible para repartir perlizadores, bombillas explosivas o la chorrada que necesiten en esa temporada para satisfacer las demandas de sus clientes, ¿por qué no una policía musical?

Si incluso aquí hemos hablado de la Brigada de la Perfección, y visto lo visto, ¿por qué no aplicarla a la música? Sería el sueño de la asociación que envía espías a las bodas y denuncia a autobuses escolares.

Podrían trabajar forma conjunta con quienes dictaron la ley ‘muda’ que hace que ir a conciertos de músicos del este con formación académica sea un acto clandestino, o con quienes han conseguido enmudecer el -a lo que se ve- horrible relinchar de los caballitos de Pombo para que así pueda escucharse de forma más clara el delicado trinar de los estorninos. (Menos mal que el escaparate bonito de Gil está por la otra parte, esta semana dedicado al diseño y la arquitectura de los años 70)

Ya lo estoy viendo. Una red de agentes de paisano paseando por las calles. Escuchando desde los callejones la música de los bares, alquilando pisos para espiar desde ellos las fiestas de amigos y esposando a los gitanos de la cabra y el organillo que el otro día actuaron enfrente de la fábrica de chubasqueros.

Todos a la cárcel, a un inmenso penal de paredes forradas de hueveras para evitar que se oiga la música, previa incautación de las cuerdas de las guitarras y los agujeros de las flautas. Con los rebeldes sometidos a la tortura de que el único sonido que pueda escucharse sean los tonos de los teléfonos móviles, porque esos sí pagan el impuesto revolucionario de la Policía de la Música.


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