Posteado por: diasdesur | 17 Abril , 2008

Cotolino como síntoma

Los que planificaron el desarrollo urbano de Castro Urdiales tenían claro que la ciudad iba a necesitar un buen juzgado, incluso aunque estuviera encima de una colina.

Porque llegar a Cotolino lleva su trabajo. Hay que subir una cuesta pindia. Pasas por el colegio, que da la impresión de estar finalizado pero que no tiene aún signos de vida, y también por el centro de salud, que de momento está en la fase de cartel gigante que tapa las obras.

No pasa nada. Si te abres camino entre los bloques de este nuevo barrio que ya está poblado de carteles de ‘Se vende’, si te metes entre los edificios en los que no dio tiempo a abrir muchos bajos comerciales, si sorteas las farolas de diseño que son tendencia en rosa y blanco, y si esquivas las placas con nombres horteras de urbanizaciones; si llegas al final de Cotolino, entonces atisbas todavía trozos de la montaña originaria.

Sí, esa que alguien decidió vaciar de rocas para llenar de ladrillos. Con una fuerza comparable a la ‘Nada’ de La Historia Interminable.

Hoy hay pedazos de monte que siguen siendo violados, bajo la escéptica mirada de los promotores que saben que no venderán esos pisos y ante el incipiente pesimismo de los trabajadores que comienzan a dudar de si su trabajo siquiera finalizará. Creedme, no sería la primera constructora macarra que cierra y deja al personal tirado.

Y Cotolino, con sus juzgados con unas impresionantes vistas al precipicio, empieza a recibir visitas de las consecuencias de esta situación. Mientras, en el resto del barrio conviven las grúas, los vecinos, las hipotecas, los pisos vacíos, las montañas huecas y las obras sin terminar en un paisaje que amenaza con convertirse en fantasmal.

PD. Un pequeño desahogo: a los que vamos a cubrir un proceso judicial de cualquier tipo no nos va la vida en ello. Para nosotros no deja de ser una noticia más, que hacemos lo mejor posible. Quizá los ofendidos debieran atreverse a focalizar su malestar en las personas que han decidido que hay base para su imputación. O quizás es que saben que a la Justicia no se la puede intimidar y por eso lo intentan con nosotros.

Respuestas

Como se entere uno que yo me sé es capaz comprarte un coche para pincharle las ruedas.
Ahora Castro, pero esperemos que en el futuro la justicia entre a saco en más sitios por todos conocidos.

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