Parece que en los países comunistas o en los que aún quedan restos de esa época (con todos los matices que queráis poner en ambos casos) les gusta tenerlo todo bajo control. En China, a lo fácil, a bombardear el cielo para conseguir que llueva y esté despejada la imagen televisiva el día de la inauguración de los juegos. Como si no importara que el resto del año estén bajo sombras oscuras.
O en Rumania, donde ha fracasado el intento de establecer una cuota igualitaria de buenas noticias y malas noticias. Una pena. Les hubiera salido una versión muy buena del programa de TVE Gente (mitad rosa, mitad negro). Eso sí, los días que no hubiera suficientes buenas o malas noticias, para cubrir la cuota, me veo a los periodistas manipulando las malas para que parezcan buenas. O las buenas para que parezcan malas. Pura esquizofrenia. El mejor método para dudar del mundo que nos rodea. (Más bien de quien nos lo cuenta)
Supongo que cuando se ha tenido tanto poder la tentación de intentar cambiar la forma de contar la realidad es muy fuerte, más aún cuando se ha desistido de cambiar la realidad. Es como pretender acabar con el machismo…metiendo una palabra con calzador en el diccionario. O cómo creer que por no decir crisis los problemas no existen. O como pensar que por no decir el número de afectados por una fuga de agua estos no se van a enterar. O como responder a la pregunta de un periodista cuestionando la inteligencia del que te la hace, incluso llamándole mentiroso.
No pasa nada. La realidad seguirá ahí, por muchas palabras con las que se traten de enmascarar. Y al final, acabará por llover. Pero de verdad.