Posteado por: diasdesur | 18 Mayo , 2008

En busca de las oportunidades perdidas

Seguro que Moneo y Mansilla&Tuñón hubieran preferido robar un ídolo de oro de una vieja cueva y enfrentarse a lanzas y bolas de piedra que te persiguen antes de tratar de hacer un edificio diferente o cultural en Cantabria. Se habrían aburrido menos, y habrían conocido el final del proceso más rápido.

Aquí no. Sin necesidad de que tomarse pastillas azules o rojas, los edificios encogen de tamaño una y otra vez, o, se desplazan tanto de su destino original que es posible que a este ritmo acaben en La Albericia. Para que luego digan que la fe –creer en lo que no se ve—no mueve montañas, sí lo hace hasta con los Picos de Europa. Eso sí, parece que siempre llegan tarde.

En la misma semana hemos vuelto a ver dos oportunidades desperdiciadas. En Burgos, esa megalópolis cultural, se ha celebrado con Motivo de la Semana de los Museos, la Noche Blanca de los Museos, algo que en Cantabria sólo se ha podido hacer en el Museo Altamira y en el Cantábrico, si eres preadolescente, claro. Aquí nada, ni siquiera una acampada con las gaitas sonando bajo el monumento a la quesera.

Por no hablar del Día de Internet en Cantabria. Con todo el respeto, que la administración programe como actos un fotolog y un concurso familiar, hace que se noten más las carencias que si no se programara nada. Y por supuesto deja en peor lugar a otras entidades y empresas.

Que a estas alturas los días y semanas internacionales son una chorrada lo pensamos muchos. Pero también que son unas oportunidades excelentes para que quienes gestionan y presumen muestren lo que hacen, y demuestren que intentan ir, no por delante, pero sí al menos al mismo paso que su entorno.

Por que de esta semana mixta de la creatividad y la innovación (y de la tolerancia, si añadimos el día contra la homofobia) con lo único que nos quedamos es con otro acto en el Ateneo, la vanguardia de las ideas, para conocer, entre conferencia y conferencia, que un museo de referencia se va a dividir en dos partes, como si fueran los papeles de Salamanca.

Tras tantas aventuras y trasiegos, los proyectos y las ideas para la creatividad y la innovación corren el riesgo de quedar ahí, almacenadas para siempre, sin posibilidad de distinguirlas en un inmenso almacén en la milla de la cultura junto a otras reliquias de ideas de los tiempos más mágicos y remotos.

Posteado por: diasdesur | 17 Mayo , 2008

Aprendiendo

Salto una generación, casi a sugerencia del comentario de Bruno, y me fijo en el segundo creador de la familia Sánchez. Siempre me llamó la atención esa película suya, con ese nombre tan original -un buen nombre siempre es un gran punto de partida-, de la que todo el mundo había oido hablar a pesar de que yo nunca vi un trailer ni un anuncio. Eso sí, leí muchos post en distintos blogs sobre este trabajo, que luego se ha convertido en una película que cito cuando filosofo y debato sobre el límite entre la aceptación y la resignación.

Una de las cosas que más llama la atención es el éxito súbito de Azuloscurocasinegro, esa triunfada a la primera de un director novel. Y no es así. Para llegar a su obra multipremiada, su ópera prima, Daniel Sánchez Arevalo pasó por una etapa de guiones comerciales producidos desde una perspectiva casi industrial en telecomedias que desde luego no pasarán a la historia por su estilo literario ni por sus aportaciones visuales (Farmacia de Guardia, Querido maestro…)

Chistes fáciles, situaciones tópicas y repetición hasta el infinito de las mismas estructuras narrativas. La mejor escuela para que un escritor aprenda cuando tiene que romper y transgredir.

Algo parecido a lo de Ruiz Zafón. Cuando en un paseo por el Corte Inglés descubrí todos esos libros con su nombre dirigidos a adolescentes pensé que me había equivocado al pensar que La sombra del viento era su primera novela, también best seller a la primera. Y luego un buen amigo me dejó Marina, y visité de nuevo una historia trágica de amores imposibles, desgracias y escenarios oscursos en una Barcelona gótica.

En Marina sí que se notaba más que era un entrenamiento, que la historia se revelaba de sopetón, en dos o tres golpes, supongo que fueron los previos a ese libro que, si no es cierta la leyenda negra, escribió el y convirtió en un homenaje a los libros y los perdedores -y del que sigo diciendo que yo quitaría el capítulo final-.

En ambos casos, los dos se enfrentan a su segunda prueba, la de la confirmación. Parece un reto duro.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, lo duro es lo que queda detrás. Como las décadas de García Márquez en la sección de sucesos de periódicos de mala muerte aprendiendo cosas que le llevaron a escribir Cien años de soledad. O como Pilar de Ayala, curtida en capítulos y capítulos de diálogos de ‘Jo, tía’ por los que la conoció toda una generación de telespectadores adolescentes. O como Almódovar, rodando cortos por la noche, mientras ensayaba historias a cual más absurda, hasta pulir su estilo y llegar a hoy.

Así que de vez en cuando me da algún aire de grandeza y me consuelo con pensar que algún día todas las cosas aparentemente absurdas e inconexas, todas las lecturas que hago y las obsesiones que me pierden, las habilidades absurdas con las que no sobreviviría ni de coña en una isla desierta, acaben por cristalizar en algo que dé la impresión de tener sentido y que de alguna manera cierre una etapa que no sé muy bien como definir.

Tranquilos, es una ensoñación que sólo dura un minuto.

Posteado por: diasdesur | 9 Mayo , 2008

El pintor de la biblioteca

Una de las cosas que más me gusta de Santander es que existe la pequeña posibilidad de ir por la calle y, zas!, encontrarse con José Ramón Sánchez. El señor que pintaba los dibujos de la Biblioteca Municipal en la que leía de pequeño, el que hacía dibujos que yo veía fascinado por la tele. El que unió para mí pintura y literatura.

Una vez me pasó. Varié una de mis anárquicas rutas para ir a ese trabajo sin horario y que cada día empieza en un sitio diferente. Y al pasar por Tetuán, ahí estaba, lo más parecido a un ídolo de la infancia para alguien como yo, escéptico, cínico y que no se ha caracterizado por ser muy mitómano que digamos. Comprando el pan tan tranquilo en el mismo barrio desde donde Gloria Torner descubre cada día un nuevo color en la Bahía de Santander, haciendo diferente el manido marco incomparable. (Y la tía se anima a experimentar en creaciones con nuevas tecnologías).

De vez en cuando José Ramón aparece en una rueda de prensa y además de contar las cosas que cuenta, siempre se le escapa una pose tipo padrazo, una expresión de señor mayor entrañable. De alguien que, como las personas que han trabajado con niños, sabe que siempre está enseñando.

En una de ellas presentaba el Libro de las Hojas Muertas, de un discípulo suyo. Y otra vez unió pintura y literatura, con ilustraciones y comentarios bien escritos sobre Cien años de soledad, ese libro que tiene la virtud de cambiar cada vez que lo lees.

Me gusta de José Ramón que decidió estar aquí, y no para descansar. Que sigue con proyectos. Que además de hacer alguna exposición y publicaciones con su estilo, se ha rodeado de amigos y ha hecho algo más: una editorial en la que apoya nuevos talentos y difunde su visión optimista del mundo. Creo que eso seguirá, con la editorial, con su apoyo a los jóvenes creadores, y también, espero, por la vía hereditaria.

Posteado por: diasdesur | 17 Abril , 2008

Cotolino como síntoma

Los que planificaron el desarrollo urbano de Castro Urdiales tenían claro que la ciudad iba a necesitar un buen juzgado, incluso aunque estuviera encima de una colina.

Porque llegar a Cotolino lleva su trabajo. Hay que subir una cuesta pindia. Pasas por el colegio, que da la impresión de estar finalizado pero que no tiene aún signos de vida, y también por el centro de salud, que de momento está en la fase de cartel gigante que tapa las obras.

No pasa nada. Si te abres camino entre los bloques de este nuevo barrio que ya está poblado de carteles de ‘Se vende’, si te metes entre los edificios en los que no dio tiempo a abrir muchos bajos comerciales, si sorteas las farolas de diseño que son tendencia en rosa y blanco, y si esquivas las placas con nombres horteras de urbanizaciones; si llegas al final de Cotolino, entonces atisbas todavía trozos de la montaña originaria.

Sí, esa que alguien decidió vaciar de rocas para llenar de ladrillos. Con una fuerza comparable a la ‘Nada’ de La Historia Interminable.

Hoy hay pedazos de monte que siguen siendo violados, bajo la escéptica mirada de los promotores que saben que no venderán esos pisos y ante el incipiente pesimismo de los trabajadores que comienzan a dudar de si su trabajo siquiera finalizará. Creedme, no sería la primera constructora macarra que cierra y deja al personal tirado.

Y Cotolino, con sus juzgados con unas impresionantes vistas al precipicio, empieza a recibir visitas de las consecuencias de esta situación. Mientras, en el resto del barrio conviven las grúas, los vecinos, las hipotecas, los pisos vacíos, las montañas huecas y las obras sin terminar en un paisaje que amenaza con convertirse en fantasmal.

PD. Un pequeño desahogo: a los que vamos a cubrir un proceso judicial de cualquier tipo no nos va la vida en ello. Para nosotros no deja de ser una noticia más, que hacemos lo mejor posible. Quizá los ofendidos debieran atreverse a focalizar su malestar en las personas que han decidido que hay base para su imputación. O quizás es que saben que a la Justicia no se la puede intimidar y por eso lo intentan con nosotros.

Posteado por: diasdesur | 15 Marzo , 2008

Realidad por capítulos

Lo normal en la mezcla entre lo real y lo virtual, la realidad y la ficción, es que se pase de los pensamientos a los hechos, de lo escrito o pensado a lo que se puede tocar. Eso es lo que le paso a Bastian mientras leía La Historia Interminable. 

Pero esos límites cada vez son más difusos y a veces hasta se alteran. Le ha sucedido a Gaspar Llamazares, que conseguía más militantes en Second Life que en la vida real y que está a punto de conseguir que Izquierda Unida sólo tenga presencia virtual. Con un poco de suerte hacen ya la serie de dibujos animados de Super Gaspi el Gamberro y al menos su nombre si pervive. (Normalmente en Internet se pasa de los bits a la vida real y las páginas de los periódicos, caso de UPyD, pero eso lo ha explicado mejor Ruth).

 Mientras, Fago se convierte en el nombre de una teleserie (subida al Olimpo de otros nombres de localidades, como Dallas o Santa Bárbara); y es también  a través del televisor donde vamos a poder ver ejercer por fin a Ana Obregón la profesión de la que siempre alardea. Ella, siempre esforzándose en vano en escribir (¿?) guiones para Tv mientras en la vida real consigue atraer más intención con historias sacadas de telenovela

Tal vez ahora la veamos salvar el mundo de un virus letal, como hace poco vi que pasaba a través de la tele. Lástima que ya no recuerde si era un capítulo de Héroes o la primera noticia del telediario.

 Aunque que voy  a decir yo sobre tv y realidad, que cuando veo Sobrenatural asisto a la historia de mi hermano y yo, y que el otro día reconocí en Sarah Connors en la serie de Terminador a alguien que hacía mucho que no veía…

Posteado por: diasdesur | 8 Marzo , 2008

Reflexiones

Tranquilos, qué no va de eso. Simplemente no sabía muy bien sobre qué escribir, ni cómo justificar todo este tiempo en que no lo he hecho (y en él que ha habido estímulos para ello como la marcha del Tomate y su sustitución por los culebrones Sarkozy -nunca lo escribiré bien- y Obama-Clinton, mucho más interesantes, y ya, recientemente, los espectáculos electorales varios -camareros inmigrantes, niñas que habitan en la mente, y hasta orgasmos).

Pero ha sido mucho tiempo, porque me he puesto a limpiar enlaces y ha habido una auténtica hecatombe de desapariciones blogueras, con alguna nueva incorporación.

En fin, apunto una frase para la colección, de una entrevista de hoy en El Mundo, en la que no sé si es mejor la pregunta o la respuesta de Carmen  Machí (una actriz de teatro clásico que ha interpretado a Calderón, y que en su papel televisivo de chacha ha superado en audiencia al superhéroe Spiderman y al mitológico Aquiles en el mismo día. Ahora interpreta a una tortuga centenaria.)

 ”P. ¿Por qué cuando alguien finge hace teatro  y cuando acierta está de cine?

R. Porque el teatro se lo lleva el viento, muere en cuanto nace. El cine se queda para siempre.”

Y estoy convencido de que no lo dice como algo malo para el teatro.

Posteado por: diasdesur | 29 Enero , 2008

Topicazos

Uno de los topicazos que más me irritan en relación con la llegada de inmigrantes a nuestras ciudades es cuando el típico Paco suelta desde la barra del bar: “Que vengan, sí, pero con papeles y legales, como cuando íbamos nosotros fuera”.

Desgraciadamente la demagogia funciona y consigue que otros digan como suyos mensajes que no resisten un análisis lógico. Y eso me subleva. No sé si más por quien lo promueve que por quién acepta jugar.

Vamos a ver. “Que vengan, sí, pero con papeles y legales, vamos, como cuando íbamos nosotros fuera”. Eso no se lo cree nadie. ¿Alguien piensa que los dueños de Volkswagen cogían, iban a los campos de Castilla, o se dirigían a los pueblos gallegos para coger a Xose y ofrecerle un contrato?

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Posteado por: diasdesur | 14 Enero , 2008

La Policía de la Música

Si en Santander se ha creado el Cuerpo de Movilidad para temas de tráfico, y la Consejería de Medio Ambiente cuenta con la Patrulla Sostenible para repartir perlizadores, bombillas explosivas o la chorrada que necesiten en esa temporada para satisfacer las demandas de sus clientes, ¿por qué no una policía musical?

Si incluso aquí hemos hablado de la Brigada de la Perfección, y visto lo visto, ¿por qué no aplicarla a la música? Sería el sueño de la asociación que envía espías a las bodas y denuncia a autobuses escolares.

Podrían trabajar forma conjunta con quienes dictaron la ley ‘muda’ que hace que ir a conciertos de músicos del este con formación académica sea un acto clandestino, o con quienes han conseguido enmudecer el -a lo que se ve- horrible relinchar de los caballitos de Pombo para que así pueda escucharse de forma más clara el delicado trinar de los estorninos. (Menos mal que el escaparate bonito de Gil está por la otra parte, esta semana dedicado al diseño y la arquitectura de los años 70)

Ya lo estoy viendo. Una red de agentes de paisano paseando por las calles. Escuchando desde los callejones la música de los bares, alquilando pisos para espiar desde ellos las fiestas de amigos y esposando a los gitanos de la cabra y el organillo que el otro día actuaron enfrente de la fábrica de chubasqueros.

Todos a la cárcel, a un inmenso penal de paredes forradas de hueveras para evitar que se oiga la música, previa incautación de las cuerdas de las guitarras y los agujeros de las flautas. Con los rebeldes sometidos a la tortura de que el único sonido que pueda escucharse sean los tonos de los teléfonos móviles, porque esos sí pagan el impuesto revolucionario de la Policía de la Música.

Posteado por: diasdesur | 11 Enero , 2008

Gratis et amore

Ahora que mi vecino vuelve a conectase a la wi-fi (cosa que no ha hecho en toda la semana), puede retomar la escritura. Tengo varios post en mi cabeza que sólo tengo que trasladar a la pantalla y que corren el riesgo de quedarse atrasados (desde las cajas con preguntas, el Gran Hermano de las primarias demócratas o la policía musical), pero me da igual. Hoy lo importante es otra cosa. He tomado la decisión de no hojear ninguno de los gratuitos que se reparten. Salvo Gente, que considero bastante serio, profesional, con contenidos propios e incluso periodistas en plantilla.

 ”De todos los bares en todos los pueblos en todo el mundo, tuvo que entrar en el mío” (Rick Blaine)

Durante las últimas semanas Santander experimentó una regresión que la intentaba hacer parecer al Nueva York clásico de las pelis. Y no lo digo por la pista de patinaje del particular Rockefeller Center que es el otro centro de poder en la ciudad, sino porque por momentos me daba la impresión que los repartidores de periódicos iban a competir por llamar mi atención con gritos sobre las noticias, al mejor estilo de los niños de la prensa de los años 30.  La verdad, no hacía falta. La cosa estaba clara.

Podía haber caído el periódico de las exclusivas tipo “Comienzan las rebajas”, “En Navidad hay cenas” o “En invierno hay gripe” (gracias, para las obviedades ya tengo Antena 3) o el de la desproporción y las advertencias, podían haber cerrado los medios con diseños realmente feos, con grandes respaldos o intenciones secundarias, o los que no dejan a sus profesionales desarrollar su potencial.

Pero no.  De todos los gratuitos tuvo que irse el que pusieron en marcha dos jóvenes emprendedores, con cálculos previos profesionales, sin dependencias extrañas, sin intenciones aparte, con un concepto diferente, con un diseño agradable, sin opinión ni vendidas de moto y con una selección de noticias hecha con un criterio normal.

De todos los periódicos que disputaban nuestra atención tuvo que perder el que cometió los horribles pecados de incluir un concurso cultural, de aspirar a recoger reclamaciones ciudadanas reales y de no haber sido montado por lo que podríamos denominar “los de siempre”. Eso sí que es imperdonable, debió pensar alguno. Gente libre, con iniciativa e ideas propias. Hasta ahí podíamos llegar.

Qué injusto. Pero yo no voy a contribuir más a eso. De mis múltiples, variadas y disperas lecturas -os sorprenderían-ya no formarán parte las agresiones visuales e intelectuales. Las que afianzan el tópico de que lo gratis es peor. Qué curioso que el deterioro estético sea paralelo al conceptual, ¿no? Es como si quisieran avisar.
Con mucho respeto a los profesionales y su trabajo, por supuesto, y sobre todo, para quienes lo saben, con mucho amore. Con determinadas personas, eso sí que no cuesta nada.

Posteado por: diasdesur | 4 Enero , 2008

Personal

Soy una persona bastante sencilla, quizás a veces demasiado humilde. Hay pocas cosas de las que presuma, y menos en el blog, en el que no me siento cómodo las veces que he rebasado cierto nivel de intimidad.

Es muy extraño, pero una de las cosas de las que más orgulloso me siento no la he hecho yo, y sin embargo, creo que de alguna forma me define. Me refiero a la estancia de mis padres en Alemania. –evidentemente en esa ciudad que me persigue-.

En la mudanza aparecieron muchas cosas para tirar y otras que guardo en una caja como un tesoro. Una de ellas fue la cartilla del emigrante que tenía el Banco de Santander –de la época en que no era un banco SÓLO para ricos-, con la que los españoles de fuera enviaban el dinero a sus casas. No la he tirado, es más, planeo ponerla en un sitio visible de la fábrica de chubasqueros.

Debió ser tanto esfuerzo. Debieron pasarlo tan mal. Debieron sufrir tanto. Aún no sé si valió para algo. Pero que coño, soy hijo de emigrantes, y estoy orgulloso. De los marcos a sesenta pesetas. De las cartas con sello de fuera. Y de las cosas que se les escapaban de refilón –las habitaciones compartidas, los tres trabajos a la vez, el baile del cura y los viajes a España con electrodomésticos-; e incluso de aquellas que no quisieron recordar y yo no soy capaz de imaginar.

 Perdón si me he pasado de personal.

 ((Todo esto viene a cuento de que en la tele dan ‘Un franco, catorce pesetas’, donde Benito se quita el disfraz de albañil y el tono vulgar de ‘Manos a la obra’ para convertirse en un inmigrante español en Suiza. Evidentemente, como ‘El tren de la memoria’ –mucho más gore porque es documental- aún no puedo verla entera. Da igual. Algún día podré)).

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